Ilustración Oscura en la Casa Blanca

Finalmente, el pensamiento neoreaccionario (NRx) llegó a la cima del mainstream y el poder. Aunque hace cuatro años ya había sido entrevistado por Tucker Carlson en FoxNews, y hace dos años había salido en Vanity Fair, Curtis Yarvin llegó al New York Times hace unos días y ahí rapeó sus verdades que ya circulan en la web hace muchos muchos años. Pero Yarvin es solo un miembro de una legión. Nick Land y Steve Bannon, Marc Andreessen y Elon Musk, Peter Thiel y JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, forman parte de un futuro que ya llegó. De las redes sociales y Silicon Valley a la Casa Blanca.

por Tomás Borovinsky

Realismo neoreaccionario

Carl Schmitt decía en El concepto de lo político que había que medirse con el hermano más radical. En su tiempo era Vladimir Lenin y el comunismo soviético. Hoy ese hermano más radical es Nick Land y esa constelación de pensadores, emprendedores y líderes que de alguna forma tienen algún vínculo directo o mediado entre sí. Hay una red que conecta a gente como Nick Land, Curtis Yarvin, Peter Thiel, Marc Andressen, Elon Musk y JD Vance, entre otros. Influencias y admiración cruzada. Peter Thiel, conocido por ser emprendedor que fundó junto a su socio Elon Musk PayPal y que luego hizo posible Facebook pero también es un pensador e intelectual público con posiciones originales y tajantes sobre todos los temas, es el hombre detrás de JD Vance. Soporte financiero y espiritual. También tuvo vínculos filosóficos y comerciales con Curtis Yarvin, autor que Vance reconoce como una influencia también (Steve Bannon también). Lo mismo aplica a Marc Andressen, cofundador de Netscape y hoy asesor presidencial de Donald Trump, quien rescata a Curtis Yarvin y pone a Nick Land como un ¨santo patrono del tecnooptimismo¨ en su manifiesto.

¿Pero quién es Nick Land? Originalmente un profesor de filosofía inglés. Líder en los años noventa, junto a Sadie Plant del Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) en la Universidad de Warwick en Inglaterra. Un centro experimental y de vanguardia. Land empezó como un lector innovador de Georges Bataille y Gilles Deleuze. Un profesor lovercraftiano excéntrico. Pensador de la música electrónica que con los años se fue convirtiendo en el sumo pontífice del aceleracionismo. Un San Pablo para Gilles Deleuze. Un dark o evil Deleuze. Esa es la hoja de ruta de Land, o al menos el principio de su camino. Gilles Deleuze y Félix Guattari dejaron en El Anti-Edipo una semilla, que devino cita memorable, de la que germinaría en cierto modo el aceleracionismo: “Pero, ¿qué vía revolucionaria, hay alguna? ¿Retirarse del mercado mundial como aconseja Samir Amin a los países del Tercer Mundo, en una curiosa renovación de la ‘solución fascista’? ¿O bien ir en sentido contrario? Es decir, ir aún más lejos en el movimiento del mercado, de la descodificación y de la desterritorialización (…) No retirarse del proceso, sino ir más lejos, ‘acelerar el proceso’, como decía Nietzsche: en verdad, en esta materia todavía no hemos visto nada”. Es decir: no retraerse hacia el nacionalismo ¨fascista¨ sino más bien ¨acelerar el proceso¨.

Nick Land no es el maestro oscuro de Mark Fisher que se descarrió en un trip de delirio. Fisher es, más bien, el discípulo suicidado del pensador oscuro que más radicalmente pensó la época. 

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También recuperan a Karl Marx. Del Manifiesto Comunista, el de ¨todo lo sólido se desvanece en el aire¨ pero también de discursos como este: "Pero en general, el sistema de protección de nuestros días es conservador, mientras que el sistema de libre comercio es destructivo. Rompe viejas nacionalidades y lleva al extremo el antagonismo del proletariado y la burguesía. En una palabra, el sistema de libre comercio acelera la revolución social. Es solo en este sentido revolucionario, señores, que voto a favor del libre comercio". ¿Un Marx liberal-libertario de corto plazo y comunista de largo plazo? Más allá del anacronismo vale remarcar el carácter marxista de esta lógica que se repite en relación con el dominio estadounidense del norte de México y la presencia británica en la India. En Argentina en la novela de Fogwill En otro orden de cosas un ex militante revolucionario trabaja para una empresa que construye autopistas para la dictadura militar y se pregunta: ¿Las autopistas que construye la dictadura aceleran la revolución? Dicho de otra forma: ¿el desarrollo de las fuerzas productivas acelera la revolución comunista aunque las desarrolle Jorge Rafael Videla? Interrogantes marxistas.

Por su parte Land criticó fuertemente al neomarxismo de los años ´90 por ir a la teoría cultural e incluso estética y renunciar a la economía. Dice: “existe una tendencia creciente entre los neomarxistas a sepultar definitivamente toda aspiración a un economicismo positivo (“liberar las fuerzas de producción de las relaciones capitalistas de producción”)”. Como decíamos en un número anterior, ¨hoy el marxismo persiste en la teoría cultural, social y la estética y un poco también en la historia, pero la economía lo redujo a parte de su propia historia disciplinar, incluso a su pre-historia al punto que un economista puede terminar su carrera sin haber leído a Marx¨.

Los filósofos de izquierda ingleses Alex Williams y Nick Srnicek comparten algo del diagnóstico landiano y se propusieron como punto de partida repensar la izquierda desde algunas de las conclusiones de Land. Todas discusiones que atraviesan la antología de Caja Negra de Armen Avenessian y Mauro Reis, Aceleracionismo y que se amplían en el recientemente reeditado libro de Alejando Galliano de Siglo XXI. El espíritu sería: la izquierda está muerta y es necesario repensarla a la luz de la aceleración. Un poco como un par de generaciones atrás el autonomismo italiano buscó algo parecido: pensar la izquierda a la luz de la energía del capital. Después de todo es lo que hizo el propio Karl Marx. Pero lo más curioso de esto es que si hace algunos años se leía a Nick Land como un antecedente de Mark Fisher para pensar una nueva izquierda hoy es más bien Fisher quien queda en un lugar casi de futuro espectral que no fue. Era el contexto de la poscrisis del 2008 y aparecían emergentes de izquierda. Land no es el maestro oscuro de Mark Fisher que se descarrió en un trip de delirio. Fisher es, más bien, el discípulo suicidado del pensador oscuro que más radicalmente pensó la época. Irónico por otro lado que Fisher y la Casa Blanca terminen estando en este acelerado 2025 a un grado de separación. 

Del CCRU a China

Podemos imaginar que ser profesor universitario en Inglaterra no es precisamente sinónimo de ir a toda velocidad. Una institución demasiado fría y burocrática para alguien tan experimental y fuera de serie. Por eso es lógico que con los años a Land dar clases en Warwick le haya parecido algo demasiado lento. Los relatos sobre Land en Inglaterra son casi míticos. Como recuerda Robin Mackay, ex alumno suyo y editor, junto al otro ex alumno Ray Brassier, de su compilación Fanged Noumena, ¨Land abrió nuevas posibilidades en un tiempo en que la filosofía continental comenzaba su decadencia esclerótica hacia un conjunto de fracciones institucionales, cada una de ellas con sus maestros y sus biblias, y sus ritos de iniciación y sus liturgias. Nos dio una manera diferente de leer la historia de la filosofía, una que la volvía viva, feroz, comunicativa y conectiva¨. Desde la CCRU ¨este joven profesor abordó en la década del 90 temas considerados extravagantes y que ahora son moneda corriente en cualquier debate: biotecnología, radicalismo islámico, adicción a internet, el ascenso de China como potencia económica, etc¨. 

Así fue como dejó todo y se fue al corazón de China, la nueva potencia moderna, Shanghái. Dice Land en sus anotaciones sobre la vida en Shanghái: “Acelerar más allá de la velocidad de la luz es invertir la dirección del tiempo. Finalmente, en la ciencia-ficción, la modernidad completa su proceso de revisionismo teológico mediante el redescubrimiento de la culminación escatológica en un loop del tiempo. Juicio final. El fin llega cuando el futuro retrocede para atraparnos”. China es el sitio donde el futuro ya está ocurriendo y Shanghái podría ser de algún modo la capital del siglo XXI. Pero China, por otro lado, es una divisoria de aguas en el universo NRx. Mientras que Nick Land parece estar más allá de Chimerica, Curtin Yarvin es un aislacionista y Peter Thiel está en pie de guerra contra China. En esto el socio de Elon Musk es un trumpista de estricta observancia, y de hecho en el pasado ha sugerido la necesidad de ir contra Google por sus vínculos con China, llegando a decir que es una ¨traición a la patria¨. Pero Land ha sido un gran reivindicador de Yarvin especialmente en lo relativo a los modelos políticos posibles y a su rescate del concepto de monarquía y su crítica a la democracia, que lo hizo casi famoso. Yarvin se convirtió en un insumo de pensamiento para Nick Land así como terminará siendo financiado por Peter Thiel y autor de cabecera para JD Vance.

En Matrix (1999) Morfeo le pone a Neo frente a sus ojos dos alternativas. Una píldora azul para volver a la mentira de la matrix o la píldora de la verdad que le abriría los ojos: la roja.

De la píldora roja a la Catedral 

¿De dónde salió Curtis Yarvin? Un hijo de la élite progresista e ingeniero informático brillante. Infancia progresista, juventud libertaria y adultez reaccionaria. Lecturas que fueron de Murray Rothbard y Von Misses a Hans Hermann Hoppe y Thomas Carlyle. Todo este cóctel en el marco del fracaso de la galaxia neoconservadora que desató la Guerra de Irak y reventó la economía. En este marco se propuso armar su blog llamado Unqualified Reservations y comenzar a postear bajó el nombre de guerra Mencius Moldbug. Ahí desarrolló diversas teorías y esquemas de pensamiento de los que por cuestiones de tiempo y espacio vamos a recuperar solo las más importantes que a su vez que están muy vinculados.

Quizás el concepto más popular en las redes sea el de ¨píldora roja¨, sacado del diálogo que tienen Neo y Morfeo en la película The Matrix (1999). Morfeo le pone a Neo frente a sus ojos dos alternativas. Una píldora azul para volver a la mentira de la matrix o la píldora de la verdad que le abriría los ojos: la roja. Como dice Morfeo: "Tomas la pastilla azul... la historia termina, te despiertas en tu cama y crees lo que quieras creer. Tomas la pastilla roja... te quedas en el País de las Maravillas y yo te muestro cuán profunda es la madriguera del conejo". Este ¨despertar¨ que implica la píldora roja en una película del cambio de milenio como The Matrix tenía una implicancia izquierdista y develadora a la manera marxista del desentrañamiento del fetichismo de la mercancía. Pero con los años, para desgracia de las hermanas Wachowskis, devino un concepto de la alt-rigth y el pensamiento neoreaccionario. Tanto es así que muchos recuerdan un diálogo hace unos pocos años entre Elon Musk e Ivanka Trump usando el concepto y en medio del diálogo se metió una de las Wachowskis a protestar. 

Si la píldora roja es el despertar para ver los códigos y develar el secreto del orden -que no sería de derecha sino un orden de izquierda y progresista-, vale preguntarse qué es lo que uno ve si toma la píldora iluminadora. Posiblemente uno vería otro de los grandes conceptos de Yarvin: La Catedral ¿Qué es La Catedral? La arquitectura que forman los medios de comunicación, las universidades, el gobierno, etc. Una minoría progresista que difumina sus valores a las masas. La Catedral es la Bastilla del establishment a derrocar. Este es uno de los conceptos más poderosos y usados más allá de las discusiones filosóficas en la web. Se hizo operativo y es parte del léxico de la época como lo es el de píldora roja.

Un tercer concepto importante de Yarvin que después de muchos años parece estar más cerca que nunca de realizarse es el de ¨reiniciar el Estado administrativo¨. Como dicta la presentación de una conferencia que dio Yarvin en 2012: ¨¿Está su gobierno infectado con virus, gusanos, malware y spyware? ¿Sigues llamando al soporte técnico pero terminas jugando a la etiqueta telefónica? ¿Tu cuñado, que supuestamente es un gran experto, vino el año pasado para arreglarlo, pero sólo lo empeoró? ¿Se siente frustrado, confundido, apático y molesto? ¿Se te revuelve el estómago cada vez que escuchas la palabra cambio? Vecino, tenemos sólo la pastilla roja para ti. No preguntes qué contiene. No quieres saberlo. Aquí tienes un vaso de agua; no pienses, solo trágalo¨. Imposible no pensar en este concepto como una de las inspiraciones de proyectos como DOGE de Elon Musk.

Ilustración Oscura 

“La Ilustración no es solo un estado, sino un acontecimiento y un proceso. La Ilustración es autoconfirmativa”. Dice Land: “donde la Ilustración progresista ve ideales políticos, la Ilustración Oscura ve apetitos”. Porque una diferencia clave entre Ilustración e Ilustración Oscura es, como decíamos antes, su vínculo con la democracia. La democracia detiene el progreso. Lo consume. La democracia enlentece el desarrollo de las fuerzas productivas.  

Explica el propio Land, ¨no puede haber un gobierno definitivo de la Ilustración Oscura, pero ciertamente es posible imaginar una forma de gobierno que ejemplifique el objeto último de la crítica de la Ilustración Oscura: un régimen demotista universal, del cual no podría haber escapatoria¨. Land propone explorar la vía no propositiva sino negativa: ¨El Gobierno Mundial Democrático no necesita necesariamente existir. Eso ya coloca al NRx en una posición de éxito lujoso, cuando se lo compara con las especulaciones cargadas sobre alternativas al desastre político actual. Todo lo que obstruye el camino del Gobierno Democrático Mundial hacia la existencia está de nuestro lado¨. Y clarifica: ¨todo lo que se interponga en el camino del Gobierno Mundial Democrático vale la pena ser defendido.¨ Así debe analizarse a toda la costenlación reaccionaria que incluso va mucho más allá de la Ilustración Oscura. Desde ahí también se entienden las alianzas de la Internacional Reaccionaria que tiene su propia pluralidad. Nacionalistas conservadores, anarcocapitalistas, neoreaccionarios, claro. Pero también optimistas tecnológicos y neoliberales de bajas expectativas, que privilegian la innovación tecnológica potencial o imaginaria por sobre los valores del liberalismo político, que buscan inventar razones, especialmente estos últimos, para no perderse el tren de la historia. El movimiento es amplio.

Democracia o capitalismo  

Curtis Yarvin es una figura presente en la obra tardía de Nick Land. En sus blogs y libros de la segunda década de los 2000, especialmente para pensar la cuestión del régimen político y en su crítica a la democracia. Pero Yarvin, como señalamos más arriba, no escribe iluminado por ideas autogeneradas espontáneamente. De hecho, se caracteriza por permanentes referencias y relecturas tanto de autores clásicos y como también rescatador de autores marginales.

Por eso para entrar a la dimensión política neoreaccionaria en general y de Curtis Yarvin en particular vale la pena dar un paso atrás hacia el anarcocapitalismo y pasearse antes por las ideas de Hans-Hermann Hoppe, ese filósofo que junto a Murray Rothbard es uno de los ídolos de Javier Milei (un amor no correspondido, como hizo público el propio Hoppe).

Hans-Hermann Hoppe es un pensador alemán nacido en Peine en 1949 que se doctoró con Jürgen Habermas, para luego pasar a ser discipulo de Murray Rothbard, y que vive y escribe desde Estados Unidos en la Universidad Estatal de Nevada (Las Vegas). Hoppe combate, además de a toda forma de socialismo, a los conservadores no libertarios, así como a los libertarios no conservadores. Hace una crítica libertaria furibunda al Estado y condena su crecimiento debido a que sería un destructor de comunidades políticas y culturales. Y tiene una mirada profundamente conservadora, “moralista”, en lo cultural y en lo migratorio. 

La política estatista tiene para Hoppe consecuencias económicas negativas y también éticas (explotación fiscal y exclusión del derecho a la autodefensa), pero además culturales, porque el Estado a los ojos de Hoppe es “el gran corruptor”. En relación con la democracia, a diferencia de sus maestros Ludwig von Mises o Murray Rothbard, Hoppe tiene una visión menos benévola y distingue entre formas de gobierno públicas y privadas. Sostiene Hoppe que ¨menos de un siglo de democracia consolidada ha provocado en los Estados Unidos una creciente degeneración moral, la desintegración familiar y social y la decadencia cultural según se pone de manifiesto en las crecientes tasas de divorcio, paternidad ilegítima, abortos y criminalidad¨. La alternativa en sus términos es entre Estado socialdemócrata y monarquía. Una disyuntiva que tiene, una vez más, consecuencias culturales y civilizatorias. El Estado democrático corrompe y destruye la vida liberal mientras que la monarquía es protectora del “Estado de derecho” frente al “Estado social”. Además, el monarca sería fiscalmente responsable porque tanto él como su estirpe serán quienes continuarán en la administración del gobierno a diferencia de un líder socialdemócrata que está solo provisoriamente. El monarca cuida su patrimonio.

En esta línea tanto Land como Yarvin revindican y modernizan el concepto de monarquía de Hoppe. Lo plantean más como una súperpresidencia. El presidente como un CEO donde los ciudadanos con los accionistas que votan cada cuatro años. Pero un presidente con superpoderes para hacer y deshacer, con capacidad para, “deconstruir el Estado-administrativo”, como dice Steve Bannon en Estados Unidos, o para “destruir el Estado desde adentro” como un topo (metáfora irónica marxista), como dice Javier Milei.  

¿Qué es un gobierno?, se pregunta Yarvin: ¨una corporación con la soberanía para dominarnos. ¿Qué hacemos cuando una corporación funciona mal? La eliminamos¨.

En Land hay una teoría del orden desprovisto de todo componente democrático: “la única manera de tener una sociedad genuinamente democrática implica abolir el capitalismo”. Mientras que Thiel, también citado por Land, dirá que “ya no creo que libertad y democracia sean compatibles”. En el pensamiento neoreaccionario asistimos a una teoría política que considera que la democracia y la “democracia progresista” son sinónimos. Hay ahí una relectura de la historia de Estados Unidos que busca remarcar que Estados Unidos no es una democracia en su origen. Que la palabra “democracia” no aparece en la declaración de independencia y que los “padres fundadores” eran “odiadores de la democracia”. Todo esto desde una dimensión “oscura” y anti-ilustrada aunque moderna. Explica Land que la democracia es un sistema de ajuste funcional del gobierno, que opera a través de la ¨retroalimentación electoral y mejora de manera previsible su competencia especializada¨, como lo hacen todos los mecanismos de experimentación y selección reiterativos. Porque ¨las máquinas políticas democráticas se vuelven cada vez mejores en lo que hacen¨. ¿Qué es un gobierno?, se pregunta Yarvin: ¨una corporación con la soberanía para dominarnos. ¿Qué hacemos cuando una corporación funciona mal? La eliminamos¨.

La Ilustración Oscura propone un neocameralismo, una división heterogenea en feudos, y una especie de retorno a la monarquía como paradójica verdadera búsqueda de la libertad. ¿En qué sentido una monarquía? La búsqueda de un líder lo más poderoso que se pueda. El presidente es un CEO y los votantes los accionistas. Se busca un súper presidente que pueda hacer y deshacer sin chequeos y balances. Dicen ellos: necesitamos un súper Franklin D. Roosevelt invertido contra el deep state. Yarvin es muy directo en este aspecto. Necesitamos un rey. La democracia llega a su fin, ya no sirve. Muerta la república que viva el imperio. 

#Accelerate 

La Ilustración Oscura tiene entre sus méritos su radicalidad y, por decirlo de alguna forma, su vanguardismo. Pero por sobre todo esta constelación oscura de pensadores y hacedores tienen como gran mérito que reactivaron la cuestión del futuro, con tal urgencia que lo convirtieron en un problema del presente. Pasamos de la era Francis Fukuyama del ¨fin de la historia¨ de la administración de lo existente a un tiempo de reapertura de la historia, irónicamente, no como se pensó y como muchos soñaron, por derecha. Siempre hay élites y estas se renuevan o son reemplazadas por otras, tarde o temprano. La disputa por el futuro es acá y ahora porque como dice Nick Land: ¨El fin llega cuando el futuro retrocede para atraparnos”. Como decíamos al principio, admiremos a nuestro hermano más radical y hagamos futuro, nosotros también, hoy mismo.